por amor, vivo

no es por vos

mi ternura imprecisa
fundando pieles
formando ganas
.
no es por vos
que el recuerdo indigente
sufraga en mis ojos
doblando la queja
.
no es por vos
que entono ardores
abrigo mis piernas
demoro mis labios
.
no es por vos
que exilio mi escote
lamo mis ansias
retraso el olvido
.
no es por vos
el retrato de ella
sus manos groseras
su savia entusiasta
.
no es por vos
su cuerpo en el mío
imprudente en salivas
reyerta en sudores
.
no
no es por vos
que alivie mi cama
con o sin vos
.

Primer amor

recordando a Patricia V
(Yanina)
.

Aún conservo la sonrisa de aquel día. Mi mamá había ido al cine aquella tarde con mi hermano. Papá tuvo que trabajar hasta muy tarde, y esto me alegró.
Si ellos hubiesen estado me habría sentido cohibida de solo pensarlo.
Sentada al borde de mi cama mis ojos en sueños mostraban un brillo de inquietud, era muy niña y audaz. Pretendía por momentos ser una heroína, pero debía obrar con cautela.Tomé una pausa y me regalé un breve suspiro viéndome al espejo.
Sonreí con una expresión clara y divertida, en verdad la necesitaba para darme valor. Por mi cabeza asomaban murmullos ajenos que me suplicaban dejar las cosas como estaban.
Había estado tan ocupada días anteriores con tareas de la escuela, que ni una sola vez había pensado en hacerlo. Esa mañana me levanté temprano para bañarme sin prisas, fue realmente magnífico. Me encanta disfrutar estos momentos. Después de depilar mis piernas y axilas contemplé mi cuerpo críticamente por primera vez en mi vida. Es un cuerpo agradable pero de pechos pequeños, igualmente estaba contenta de ser una chica.
Antes pensaba que la única que sentía estas cosas era yo, pero realmente no soy sino una parte más de la humanidad, y es bueno, de lo contrario nuestro planeta estaría sumergido en obediencias debidas.
No recuerdo haber estado nunca tan llena de alegrías desconocidas como ese día. Todas tenemos al principio, en estos casos, un aspecto como si hubiésemos sufrido una interminable enfermedad sin sentido.
Quise abrir las ventanas de casa, pero sentí miedo de que alguien diferente nos viera. Decidí preparar unas bebidas para matizar el momento, algo distinto, pensé en nuevos tragos para el renacer de mi nueva vida. En la vitrina papá guardaba Vodka, Cointreau, Menta y algo de Whisky, mi inexperiencia para estas situaciones me hizo pensar que mejor sería tener todas las botellas a la vista.
Ese día iba vestida con pantalones muy ajustados color beige y una liviana camisa blusa de algodón muy cortita, mi cabello estaba muy rizado y mis pies descalzos, como siempre. Mi habitación se lleno de recuerdos que serían cuando Yanina entró a ella tomada de mis hombros.
No sabía en realidad como empezar, pero ella puso sus manos sobre mi tibia cintura y sus ojos líquidos acompañaron cada milímetro de mi piel. Lentamente y sin dejar de mirarme Yanina sonrió y devolviéndole mi inquieta sonrisa, sólo tuve que dejarme llevar por mi inexperiencia y por entre sus labios.
El color rosa de mi habitación dio un cierto aire femenino y romántico a la sorprendida atmósfera. Lo que más recuerdo de ese día, su cuerpo sudoroso en burbujas sobre mi cama, su boca recorriendo mis pequeños senos y sus manos húmedas suavizadas por mi lengua desprendiendo nuestros olores nuevos.
Te quiero Patri, fue algo hermoso, dijo Yanina al despedirnos.
Fue mi primera vez escucharon sus oídos, mientras acariciaba su cabello aún mojado...
Jamás lo olvidaré.
.

una noche

aquella noche de Julio mientras revisaba los bolsillos del jean de Karo que había dejado sobre la estufa encontré esto entre una maraña de papelitos perfumados. Fue una noche lluviosa, pendular y sugerente...
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Hoy quiero hacerte el amor
deslizarme despacio bajo tu piel
mientras me besas con labios de terciopelo
amémonos
creemos un puente
y que las bocas se inunden
para que las lenguas
jueguen a abrazarse
recordando que se siente
al llevar en la sangre
el color de las estrellas.
.

.

Quizás recordándonos, Yani me regaló esto de Flavia Company.
.
Aún
.
Fue en el jardín de su casa. Ella arreglaba las plantas y yo la seguía con el mate, charlándole de cualquier cosa que se me ocurría: la próxima conjunción de una hilera de planetas, la razón o sinrazón del nihilismo, el último libro de una autora neocelandesa; cualquier cosa que apartara mi imaginación de sus besos y de su boca, que jamás había sido mía. Aún.
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Me parece recordar que ella plantaba lavanda. O tal vez eran crisantemos. O las dos cosas. ¿Quién está para fijarse en el nombre o la forma de las flores cuando anda pensando en no pensar? (Es buena señal que ahora, tantos años después, tampoco ella se acuerde.)
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De vez en cuando levantaba la vista y me miraba directa a los ojos, sin darse cuenta de que me quemaba. Me sonreía, y su sonrisa era un acontecimiento de importancia universal, claro está. Me alargaba las manos para que la ayudara a levantarse y yo tiraba hacia mí de ella para acercarla mucho, para acercarla del todo, en realidad para acercarla demasiado, en cualquier caso para tenerla tan cerca que me fuera posible notar su respiración. Y al hacerlo me manchaba con placer las manos de esa mezcla de tierra y agua con que venían las suyas.
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Sus manos llenas de tierra eran para mí la tierra misma, un lugar recién inaugurado, mi sitio en el mundo. Se lo dije una de las veces en que se levantó para tomarse un mate. Le dije: "Toda la tierra que quiero andar está ahora en tus manos". Me pareció que se ruborizaba, pero ya estaba atardeciendo y la luz era engañosa, así que no pude estar segura. Habría sido un indicio, una señal. Y yo habría podido interpretarlo como una invitación, incluso. Pero no supe. (Le pregunté hace poco, tantos años después y me dijo que, en efecto, se había puesto roja.)
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En un momento dado, como es natural, empezó a hacerse de noche. Y ya no podíamos distinguir unas plantas de otras. El mate se había quedado frío. Nos sentamos apoyadas en el tronco del árbol que había en el centro del jardín. Miramos hacia el cielo, donde las cosas seguían como siempre, al revés que en el suelo, donde estaba teniendo lugar la revolución. Yo ya me había dado cuenta de que ella también intentaba hablar de cualquier cosa: la historia de su tierra, la Independencia, la receta del locro, la situación política internacional. Cualquier cosa que apartara su imaginación de mis besos y de mi boca, que jamás había sido suya. Aún.
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No podíamos quedarnos ahí para siempre. Así que nos besamos. Y así en la tierra como en el cielo, todo empezó a coincidir.
.

.

un regalo de quién sabe
.
mírame,
no mires más al cielo,
mírame a mí.
en mis ojos,
están todas las estrellas,
en mi mirada,
está el frío de la noche más oscura.
no sientas más la tierra,
ni tampoco el lazo que te sostiene
con el vértice más alto,
sólo mírame.
en mis ojos
está el sol.
en mis ojos,
está el mar,
en mis ojos
está el odio ensordecido
y la furia de las bestias.
mírame.
.

mujer desnuda mi alma

¿cuántas veces debo pedir que no enloquezcas?

la calma domestica cualquier pasado
¿cuántas veces debo recordar aquella noche?
pintando tu piel, mi voz a tu lado
¿cuántas veces debo olvidar nuestro cielo?
negando el sol, tus ojos verdes en mi mirada
¿cuántas veces debo evocar aquella casa?
dos cuerpos agrios en nuestra cama
¿cuántas veces debo pensar que aún me esperas?
sublevar mis piernas, ebrias en tus manos
¿cuántas veces debo sentir que no te quiero?
construyendo un olvido, si yo te extraño
.

Sola en mi cuarto.

(Recordando a Sole).

Se ocultaba la noche en sus dulzuras inciertas.

Sola en su cuarto, inevitablemente pensaba en ella. Como empujada por el destino, ella regresó hacia el teléfono, una voz femenina muy suave oyó del otro lado...
¡Hola mi amor!
Un suspiro profundo resbaló de entre sus labios.
Mientras anidaba su cuerpo en el colchón, miró la manta tejida que había al pie de la cama y que había hecho el pasado verano. Aquella manta era su verdadera vida y sintió una extraña sensación que nacía en su interior. Tomó una de sus esquinas y, poniéndosela sobre el regazo, la acarició con una mano.
Era una obra perfecta.
Se sentía vulnerable, el sonido de la voz de aquella mujer dejó que su calor pincelara bosquejos impetuosos sobre la cama.
La manta, recordaba que su existencia era una delgada capa bajo la cual, había ocultado trozos de placeres muy pequeños.
Una suave timidez se había apoderado de su cuerpo, su piel amalgamaba la ternura del instante.
Habían transcurrido tan solo unos segundos y ella contestó...
¡ Si, hola mi amor aquí estaba esperando tu llamada !
Del otro lado del teléfono, no había nadie. Sus manos humedecidas habían hecho el resto.
Se posó frente al espejo y mirándose a si misma, murmura
-ya sabes lo que quiero decirte-es una fantasía-
crear lo que no comprendes es una arte y tú estás creando tu propia imagen...
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tren 1. Siempre una niña desnuda.

1- Estación Belgrano. Casi las tres de la tarde.

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Abordé el último vagón de un tren de la linea Mitre en una estación galante empapada de sudor y destilando ganas de no ocultar mis deseos, tras el zumbido molesto que produce el cierre de las puertas que quedan aún sanas e inquieta por la marcha del tren conté los pasajeros que abordaron. Con mirada sigilosa buscaba incesante, mientras la sangre hervía, la mínima señal que provocara mis ganas casi incontenibles, cualquier movimiento sospechoso, cualquier mirada complaciente, cualquier roce fuera de lugar, cualquier mano suelta sobre el sostén de alguna niña clara, cualquier lengua sedienta, cualquier apertura de piernas que dejara ver la humedad en alguna insolente chica provocadora pero sobre todo, el trasfondo de ese vestido, a veces envuelto en ansias de ser amada sin pretexto y a veces al natural.
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tren 2. Mujer desnuda a mi lado.

2- Estación Nuñez. Las tres y seis.
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Finjo aburrimiento al llegar a la siguiente estación, nadie se animó a provocarme a pesar de la insistencia de mi mano que dibujaba sugerente la silueta de mi ansiedad sobre el escote de mi blusa. Sube mucha gente, entre ellas una reluciente mujer con perfume a presidio, suprema en vicios. Su sola presencia dispara mi alocada imaginación que en breves espacios construye la pasión de su cuerpo metido en mis ganas, trato de imaginar su olor, el aroma de sus axilas y la humedad de su entrepierna, me veo lamiendo su piel de pies a cabeza y aún más, veo mi boca clavada en el sur de su ombligo, allí en su centro humeante, rozando sus vellos para absorber el delicioso sabor que se desprende y al fin preparar sus gustos con mis labios, metiendo su lengua en mi boca para purificarla y lamerla al máximo, ritual premonitorio de la estocada final. Absortos en su viaje, en el letargo de una tarde calurosa y con el hambre a cuestas, aquellos pasajeros no se percatan de mis ganas ni de las ganas de esa mujer, suprema en vicios.
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tren 3. Dos mujeres desnudas.

3- Estación Rivadavia. Las tres y doce.

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El calor del vagón, de las docenas de pasajeros amontonados, se confunde con el calor de mi interior. Mi tanga está empapada y resbaladiza, mi piel lidia con mis instintos diluidos como lluvias copiosas, libidinosos, me aferro a un pasamano de metal para calmar con su frío mi bizarra fiebre, transpiro en sus ojos. Gotas de sudor que nacen de mi frente recorren gustosas mi cara y nuca, empapando dulcemente mi cuello y lubricando mi piel. Froto burbujeante y exaltada mis axilas y mi entrepierna... La mujer con perfume a presidio no quita su mirada de la mía. Lucho excitada con mis límites sin juicios y mi ropa que desea escapar. Su olor se prueba en mi piel.
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tren 4. Dos niñas desnudas en el tren.

4- Estación Vicente López. Las tres y veinte pasaditas.
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Nuestras miradas siguen enganchadas y mi cuerpo suda en sus rincones. Mis piernas están tan empapadas, que en mis jeans se dibuja la silueta de su cuerpo con una mancha intranquilamente líquida. La sangre recorre mis venas impaciente y se dilatan mis sienes, quiero escapar con ella, recorrerla de norte a sur, mojarla con mi saliva, dibujar mis labios en su cuerpo, olerla, tenerla para mí, entera y sin aliento, quiero respirar bajo sus brazos, quiero que impregne en mi carita y por horas su aroma en mi piel. Necesito que se hunda en mis nalgas y me deje saciada, cansada y con los ojos mirando sólo su imagen desnuda. Necesito de ella para vivir, tanto como de el aire o el agua.
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tren 5. Mujer desnuda y sola.

5- Estación Olivos. Las tres y media.
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Camina para acercarse a la puerta de salida sin quitar su mirada de mi, sin apartar ni un segundo sus dedos de su boca sensual que de ganas quiero mía. Tras de ella me coloco para tomarla y no dejarla escapar, para hacerle entender que me gusta y quiero todo con ella... Y esforzándome por abatir el miedo, el pudor, la pena y el desconcierto me atrevo a palparla, a aprehenderla. Mis brazos chocan incautos sobre si mismos y entre ellos, la nada. Ni un rastro de aquella mujer con perfume a presidio, ni un rastro mínimo de partículas sudorosas, vaginales, entrepiernudas, axilares, mucho menos la sensación de su aliento que anhelaba sobre mi rostro. Nada... Una masa de gente me empuja sin piedad hacia afuera, me quedo absorta y sola entre la muchedumbre, soy un solitaria sobre ese anden que se dibuja infinito.
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María, niña desnuda en su alma

(visitando a María)
. .
Eso del futuro no es un tema serio.
Generalmente María se refugiaba en su cuarto para dejar pasar las horas y, cada vez más seguido, tomaba dos o tres pastillas para tranquilizarse y poder dormir.
Su madre, siempre le recordaba que era ilegal e inmoral hacerlo y que pagaría al fin su imprudencia, pero ella, no lo veía así.
María en sus noches se revolvía entre las sábanas y luego incorporándose a medias encendía la luz, era siempre las tres de la mañana y se había transformado en un rito. Luego, María se posaba junto a la ventana con la bata sobre sus hombros y miraba perdida en la oscuridad y volvía a tomar dos o tres pastillas para conciliar el sueño.
Por las mañanas sentía un manto de miedo y de piedad, se veía envuelta en un infierno indefinido, recurría entonces a su biblia, pero era en vano, no todos la entienden y María era una de ellas.
Su madre, como siempre a su lado, motivaba la paz de su hija. María sentía no progresar, era una sistemática representación de somnolientos objetivos a cumplir.
A través de los cristales empañados de su cuarto y la espesa lluvia, el enorme edificio donde habitaba era sólo una sombra salpicada por las luces mustias de la ventana, que su madre iluminaba a diario.
La dulce María soñaba en forma constante entrar al amplio vestíbulo de la planta baja semialumbrado por discretas candelas indirectas y poder traspasar esa puerta de su cuarto para ser recibida por figuras blancas y encontrar la tan preciada paz.
Los instantes consumían la piel de María.
Aquella noche su bello rostro rodó sobre la almohada, sus manos crispadas como pequeñas garras tuvieron un temblor espasmódico. Luego clavó sus ojos en su madre, una mirada súbitamente vivaz, suplicante, que parecía emerger desde un pozo sin tiempo y aferrarse ávida a las pupilas de su libertad. Salió al pasillo con paso vacilante, su sangre corría en todas direcciones agolpándose en un remolino dentro de sus venas; su madre, como de costumbre estaba a su lado. María deseaba sólo ser feliz.
El enfermero llegó en ese momento acompañado por uno de los médicos internos, éste la sostuvo por la cintura y se ofreció a llevarla a su cuarto nuevamente.
La pequeña María hizo un esfuerzo para reponerse y pidió a su madre que la ayudara, pero esta vez su madre no pudo contestarle, el médico le recordó que estaba en la clínica neurosiquiátrica Del Carmen y que su madre había muerto hace dos años en un accidente automovilístico donde María manejaba.
Los recuerdos, las imágenes, las palabras del pasado se agolparon en su mente y podía sentir el latido de sus sienes a medida que intentaba orientarse en la oscuridad.
Frente a ella, en la pared opuesta, se advertía la silueta confusa de su madre y su voz diciendo: María recuerda que lo que haces es ilegal e inmoral y algún día pagarás tu imprudencia, pero ella no lo veía así...
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Amante desnuda mujer, no alcanza, sin tiempo.

recordando a Patricia VI
(hoy)
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Hace mucho que no escribo. En verdad nunca supe escribir, mi gramática es terrible, pero es mi alma la que se empeña en trasladar sus flujos a través de cualquier lápiz, rojo. Hoy el fuego me acompaña en extremo, Yanina acaba de irse recién de casa dejando mis dudas envueltas en sábanas con sus diferentes rostros de goces divertidos. Ella volvió a virar mi insensata inmadurez de amar... nuevamente.
Inquietas estaban mis mejillas entre sus piernas, su lengua indagando mi dispersa humedad cuando comencé a llorar entusiasmada. Fueron apenas unas apretadas lágrimas que parecieron interminables; estábamos desnudas, satisfechas, mojadas en salivas etéreas. No era lógica mi tristeza, tampoco era justo que Yanina jalara en su boca mis labios acordonándome en sus hogueras múltiples.
No, no era justo, debí pensarlo antes.Una marca sugerente de sus pequeños senos, aún rocían mis ganas de poseerla, muy dentro, nuevamente. No debería estar triste, pero lo estoy, es inevitable no desviar de mi natural deseo mis ganas de amarla sin escaparme de mi realidad con Fabi.
A Fabi la amo, ella es mi ángel y también a veces, la quiero. Yanina sabe que la amo pero no puedo quererla, porque querer es poseer y ella sabe que yo sólo quiero a mi libertad, mi irrefutable libertad.
Sin temor me visto y dejo atrás esas caricias refugiadas de Yanina y pienso en Fabi, en el día en que la conocí en una plaza de Ramos, pienso en su primer regalo y sonrío...
fue un ángel llamado Elemiah que invisible aún me acompaña...
y pienso en su segundo obsequio y en sus palabras acariciando mis oídos...
-Patri, prometo amarte, cuidarte, entenderte, soñarte... por eso mi pequeña, te regalo tu libertad, haz con ella lo que quieras, sólo mi amor, trata de amarme y me harás feliz-.
No, no es justo, no debí pensarlo antes, Fabi, Elemiah y nuestra libertad, me aman...
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Desnuda, niña sin luz.

(recordando a Patrica III)
.Era el primer día que me encontraba a solas con ella. Parecía muy inquieta. Era muy joven, amable y llevaba poco tiempo con nosotras.Tomé muchas precausiones para no desmoralizarla, su figura me cegaba, era muy hermosa. Pasaba el tiempo muy deprisa para mi gusto.
Fabiana y yo llevábamos juntas 6 meses cuando conocí a Mariana. Era brillante y distinguida, tenía un cuerpo infantil cuya fragilidad impresionaba.
Aisladas de nuestras propias sombras, con Mariana manteníamos contactos en oscuridades que solíamos dibujar en medio de ocultas caricias.
El cuarto que compartíamos tenía una sola ventana que daba al este, donde el sol desaparecía paulatinamente suavizando nuestras espaldas. Tres pequeñas camas eran nuestro cobijo, de las cuales dos uníamos en las noches para que Fabiana y yo aplacáramos nuestros deseos.
Mariana era una pequeña niña cuyo calor se transportaba inevitable por mi piel y por momentos, me hacía sentir que el amor que me entregaba Fabiana se iba transformando en pequeños momentos olvidables.
Aquel mediodía gris de marzo, me lavé, me vestí para ella, estaba decidida a decirle que la amaba, en realidad no me daba cuenta de lo que hacía.Sobre una pequeña mesa anidada sobre un rincón de nuestro cuarto, sólo había dos vasos y una pequeña botella de agua mineral, con la cual imaginaba un brindis.
Estaba muy intranquila porque ella no llegaba y decidí desvestirme, recibir a Mariana desnuda y entregarme a ella sin explicación alguna, pretendía elevarme en su placer, acariciar sus pequeños senos, sus modeladas nalgas y teñir su piel, al fin y abiertamente, con la suavidad de mis besos.
Oí pasos provenientes del corredor y una tiritante sonrisa brotó de mis labios, la puerta del cuarto se abrió acompañada de las manos de Fabiana. Noté sus ojos tiernos abiertos a alegrías incomparables y escuché su inocente voz diciendo:- Patricia mi amor, te traigo buenas noticias -Mariana salió libre hace una hora, su abogado consiguió su libertad condicional hasta un nuevo juicio-.
Nunca más vi a Mariana, como tampoco Fabiana se enteró jamás de nuestro amor incandescente.
La celda número 201 para adictas con atención especial de la cárcel de mujeres de Ezeiza, fue la única testigo de mis lágrimas y sonrisas junto a Mariana, como así también de este amor incondicional y sencillo de Fabiana hasta el día que me concedieron la libertad, unos meses más tarde...
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espera lésbica

(alivio imprudente de un regalo... y amor)
.
Te vas tras cualquier abismo,
no importa su nombre.
Y yo lo sé.
Te veo partir hacia esa nueva luz,
siempre otra luz y luego otra.
Y te aguardo,
con la víscera a flor de piel,
pero te aguardo.
Y me callo.
Ella,
la que estaba antes que yo llegase,
también calla.
Te busca discretamente pero calla.
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Amor lésbico, por siempre.

(recordando a Patricia II)
.Una sobredosis había tomado otra vida.
Lo que inquieta que fue una más, entre miles, de las que la droga mata cada año. Aunque cuidadosamente y sin permiso esto sucede a diario.
Creo que lo que me ha sostenido hoy fue saber que en el funeral estaría Fabiana.
La imaginaba sentada en la sala tomándome la mano, y esto me hacía un gran bien.
Ojalá mi madre tuviera algo en que pensar, pues estaba muy afectada. Nunca la había visto tan abatida. Papá hizo lo que pudo, pero no creo que consiguiera ayudarla.Ya ni siquiera deseaba llorar.
Muchos de mis amigos, ocupados con el funeral, andaban como locos.
He tratado de ayudar y facilitarles las cosas, pero me encontraba tan extenuada que dar un paso me exigía un esfuerzo imposible.
Fabiana es una persona muy espiritual, no religiosa, sino espiritual y como la mayoría de los chicos de nuestra generación tienen esta característica. Incluso bajo el efecto de la droga muchos creían ver a Dios o comulgar con algo celestial.
Anoche la policía nos pescó junto a un grupo de chicos de una fiesta y temía que muchos de ellos no llegasen al funeral.
Es algo humillante, lo sé, contar esta realidad pero la droga te lleva a lugares inesperados que para nosotros son necesarios.
Esta adición te devora y te encierra en cofres sin salidas.
El funeral fue muy concurrido, padres, amigos, vecinos, y hasta la inquieta policía concurrió con el propósito de identificar a algunos chicos para quizás encarcelarlos posteriormente.
Habían pasado algunas horas y ella llegó, me sentí feliz, amaba a Fabiana.
Cuando entró, todos estaban pendientes de sus movimientos, sabían que nos amábamos.
Pero como siempre suave, pulcra, fina, segura, Fabiana se me acercó, me besó, le obsequió una rosa a mis manos y dijo -te amo y por siempre te amaré Patri, nunca lo dudes, te encerraré ahora entre llaves en mi corazón y allí, créeme, estarás más segura-.
Dejé escapar una sonrisa, claro, nadie la notó, porque piensan que los muertos no sonríen.
Fue un día feliz a pesar de todo, Fabiana estuvo en mi funeral.
Mi alma experimenta ahora, una nueva experiencia...
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Una mujer desnuda. Amor lésbico.

(el fuego de Karina)
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Sentí al mirarme al espejo que Luisa estaría impaciente por encontrarse conmigo aquella noche de sábado de Octubre.

Seguía mimándome en mi reflejo y pensaba que ambas dibujaríamos al fin, un escenario de arena y tiempo imaginablemente reales para las onduladas olas que fluían de la sal de nuestros cuerpos.

Mi débil tensión, mis endebles reservas, el rumor de mis temores habían desaparecido. Transcurrieron entre nosotras, sin audacia, más de dos años de miradas pacientes y ocultas buscándose en rincones desobedientes al amor.

Nos habíamos conocido con Luisa en un club de Villa del Parque, ella estaba siempre un poco retraída, lejana, como ausente. Durante meses nos cruzábamos sin hablarnos, eran siempre mis ojos los que bajaban por su escote lamiendo el sudor de lo invisible. Luisa no usaba maquillaje y sus ropas habituales eran vestidos largos y sencillos, pero despertaba una sensual atracción; era exótica, diferente, tímida. Nuestra relación había sido siempre, el silencio. Incluso noté ahora que había cambiado, ya no era esa niña distraída de cultura hippie heredada de sus padres y amante de utopías y su paz.

En realidad esperaba muy ansiosa ese sábado. Mi vida se había tornado aburrida este último año, pero el ver a Luisa tan cercana, soñaba a diario con desplazar el calor de mis caricias sobre su tibio rostro, con sus palabras latiendo sobre mis pechos en la oscuridad de mi cuarto, con despertar entre sus muslos y mi boca hundiéndose en el afluente rosa de su naturaleza. Todo dependería de ella, Luisa era la dueña de nuestros instantes y sólo sus deseos podrían lograr que mi humedad sea abrazada por sus ansias. Nada podía hacer yo, sino tan solo esperar que ella conspire con esta realidad y seducirme en la espera. Pensaba que ropa me pondría esa noche, me imaginaba con un trajecito de novia de falda corta o con un jean desprolijo y una blusa transparente, me miraba constantemente al espejo pensaba en un peinado nuevo y sonreía, hacía ya tres meses que había rapado mi cabello, Luisa decía que me quedaba bien, que resaltaba el azul de mis ojos y esos hoyuelos que se dibujaban en mi carita al sonreir. Pensé con qué la invitaría a beber, ella era muy cuidadosa con el alcohol, y entonces la elección fue fácil, compré unas botellas de agua mineral, dejé dos en mi pequeña heladera y otras sobre mi mesa, a Luisa le encantaría seguramente.

La relación de las dos estaba destinada a cambiar.

El hecho de no tener una conversación fluida, me hacía sentir culpable, pero la situación así lo ameritaba, después de todo, nuestro silencio era un seguro valioso para el encuentro de nuestras pieles...

Aquel sábado al fin llegó. Me levante temprano, más de lo de costumbre, decidí no bañarme, para que Luisa conociera y absorbiera el olor adquirido en mi refugio de osadía. Limpié mi cuarto, desayuné luego y volví a la blandura de mi encierro para esperarla. No estaba segura que esta fuera una buena idea, pensaba que Luisa se arriesgaría demasiado para satisfacer este placer que debió aliviarse mucho tiempo atrás.

Cuando la noche se apoderó del lugar, Luisa llegó. Estaba vestida con una pollera holgada gris, una camisita blanca y unos zapatitos acordonados, estaba muy bella. Yo sólo me mostraba en un liviano vestido amarillo de mil botones predispuestos a ser arrancados en el capricho necesario de la noche. Cuando entró, yo estaba tendida en mi pequeña cama; sutil y adorable se inclinó y le regaló un beso leve y alegre a mis labios. Me quedé un instante en silencio. Luisa poseía el control y ella me pidió que la desvistiera; lentamente lo hice, muy lentamente. Estábamos muy excitadas. Me arrodillé y con mis dientes comencé a desatar los cordones de sus zapatos y a besarla desde sus tobillos, ella, impaciente me arrancó literalmente el vestido e hice lo mismo con su ropa fatigando aún más el temblor que nos sacudía. Miré su silueta recortada contra la apretada luz que se filtraba por las cortinas de una pequeña ventana y recorrí con mi lengua despaciosamente cada costa de su cuerpo. Mi vientre gozaba del camino de sus estimulados pezones, como sus piernas también del reposo de mis mejillas que se sumergían sin torpeza en su infinita humedad. Aquella agua mineral caía, después, como cataratas por la extensión de sus nalgas mientras mi boca se apoderaba de su abismo y su olor. Mojadas dejamos tendidos nuestros cuerpos sobre el sorprendido piso. Nuestras entrepiernas se unieron en su calor y sus manos y las mías concluían en salivas de bocas que acompañaron nuestro ardor interminable hasta las 05:00 de la mañana...

Luego Luisa se separó de mí, se puso de pie y me pidió que la vistiera mientras repasaba con sus dedos mi cuello y mis senos aún despiertos a ella. Todavía no se había ido y ya comenzaba a extrañarla, mientras, una brisa sensual me susurraba sin permiso al oido que ella también exiliaría su corazón a mis sueños.

Antes de irse hablando con voz suave y pausada, Luisa mientras me abrazaba y dejaba caer la más clara de sus lágrimas me dijo...

Karina, mi pequeña, has transformado mi timidez en sudor mi amor, anulando el olvido estaré aquí a tu lado por siempre mi dulce, me has hecho conocer el amor, el placer de lo inadvertido, has desnudado ardiente cada sílaba de mis palabras, me has hecho sentir el fuego de lo deseable, el aliento del viento suavizando la soledad de mi espalda, la vibración abierta a mi oculto regocijo... te quiero Kari, te quiero mi amor...

Me besó y salió de mi cuarto para retomar su trabajo, quedaba todavía una hora para que la reemplacen en su guardia médica de la Clínica oncológica Juana Moreau para enfermos terminales, donde yo debería enfrentar, quizás y con suerte, un tiempo más...
.

Poesía lésbica en madrugadas inconclusas

No me acuerdo si este conjunto de letras me lo regaló Yani en uno de los tantos amaneceres que vendrán, o yo, se lo regalé a ella, tampoco recuerdo quién lo escribió, si es que alguien lo hizo
.

Desnuda

eres tan simple
como una de tus manos
lisa
terrestre
mínima
redonda
transparente
tienes líneas de luna
caminos de manzana
desnuda
eres delgada como el trigo desnudo
.
desnuda
eres azul
como la noche en Cuba
tienes enredaderas
y estrellas en el pelo
desnuda
eres enorme y amarilla
como el verano
en una iglesia de oro
.
desnuda
eres pequeña
como una de tus uñas
curva
sutil
rosada
hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo
como en un largo túnel
de trajes y trabajos
.
tu claridad se apaga
se viste
se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

versos lésbicos, amor de lesbianas simplemente

una niña que me quiere un poquito me ha regalado estas letras
.
A veces te odio por amarme tanto otras
me aterra la idea de perderte
y he de maniatar los sentimientos
para no caer en la locura
.
porque mi amor por ti es irracional
es obsesión que llena mi tiempo
es angustia cuando no estás
es delirio del sentir
es
pasión incontrolada
es vida consumida en ofrenda
.
a veces me odio por amarte tanto
otras
me llena la idea de tenerte
.

Lesbianas que se aman, simplemente.

(el cielo de Mariana o el ropero de Judith)

.Disculpame, este lugar es tan pequeño -dijo Judith inclinándose hacia mí- que no pude evitar mirarte a los ojos.

Era una tarde de Sábado y el bar "Unión" editaba una jornada sin final e inolvidable para mi.

¿Podemos sentarnos a tomar algo? -me preguntó- mientras apoyaba su brazo derecho sobre mi hombro izquierdo. Tuvimos suerte, la segunda mesa que daba a la calle Corrientes estaba libre y desde la ventana se podía divisar el andar de los taxis en busca de su moneda diaria y a la gente deambular soñando quién sabe que cosas.

Advertimos en una mesa aledaña a dos chicos que nos miraban y sonreían, se notaba en sus silencios una clara y acostumbrada postura ortodoxa, diría lastimosamente normal en este mundo.

Mientras Judith hablaba no podía evitar quitar mis ojos de sus labios, derrochaba calor en cada una de sus sílabas, imaginaba su humedad en los míos entibiando el aire de ese atardecer.

Por sobre la mesa luego de casi una hora, había vasos a medio llenar y un cenicero calcinado de colillas de cigarrilos con la marca de su rush. Seguía observando sedienta como movía sus labios suaves hablando como si lejos e imaginaba sus palabras moviéndose alrededor de mis oídos ya cautivados. Corrió su silla y se sentó junto a mí, era una velada perfecta, no dudé en abrazarla, realmente era muy bella y su voz suave y precisa a cada instante me invitaba a ser seducida. Temía ilusionarme porque su ensueño sobre ella sobrevolaba la superficie cotidiana y no sabría como controlarme después. Me mantuve estricta en mi control bebiendo café para calmar mi ansiedad. Ella tomaba sorbitos de agua dejando la huella indeleble de su boca en el borde del vaso. Se notaba nerviosa por momentos. Su cuerpo tostado, hacía que contemplara su belleza imaginándonos sobre el rígido césped de cualquier plaza de Buenos Aires.

La besé y ella sonrío y nuestras mejillas sonrojaron impregnadas del sudor de la primera vez.

Salimos de aquel bar tomadas de la mano. Ya de noche nos encontrábamos en la puerta de su departamento.

¿Querés entrar Mariana? -me susurró a los ojos- mientras su mirada adormecía mis pechos. Claro dulce ¿por qué no lo haría? -le contesté- con mis manos apoderándose de su movediza cintura.

Su lugar era muy cálido, una pequeña mesa y un atado de cigarrillos de mentol semivacio sobre ella, dos sillas, una cama desprolija, un ropero y paredes vacías.

Judith me cautivaba a cada instante con su sonrisa y comencé a besarla desde sus pies recorriendo sus dedos con calma. Se quitó la ropa, plegó con esmero su blusa y su jean, debajo llevaba una minúscula bikini blanca contrastando con su deseable piel trigueña. Seguí besándola, se arrancó su sostén y su húmeda bombacha y las arrojó lejos. Yo sólo llevaba un vestido entero de tela suave, en ese entonces no usaba ropa interior. Judith ayudó a quitármelo lentamente mientras traspasaba el cauce de sus labios con mi lengua y lamía cada espacio de sus axilas, saboreándolas hasta quedar su aroma impregnado en mi boca, subía y bajaba con afán y me quedé pegada en el calor de su vientre. Me gustaba, además, mirarla e ir conociendo poco a poco sus gestos. Nuestras manos, nuestras piernas se hundían en el calor exitante de nuestros cuerpos y decidimos adorar el instante. Nos zambullimos en su estrecha cama e hicimos el amor sin más prólogos reflexionados. Fue una noche eterna en sudores, salivas y pieles insensatas buscándose en placeres.

La mañana me encontró envuelta en sus transpiradas sábanas y a ella sentada al borde de la cama y llorando. Me acerqué temerosa, la abracé y luego tomé sus manos, decidí tan solo contemplar sus lágrimas, besar su cuello y hundirme en su silencio. Realmente me gustaba y no sabía que hacer, pero ella hizo las cosas por mí.
Levantó con su mano izquierda mi rostro, sus lágrimas aún brotaban alumbrando adorablemente sus mejillas y era más bella con su tristeza a la vista... y suave e insegura recorriendo sus ojos por la licenciada sal de mi boca, Judith, carnal y melancólica, me dijo...
Mariana, quizás nunca más pueda gozar del sabor que me has regalado, prometo no olvidarme jamás amor de tu piel, de tu aliento, tu olor, de vos... ahora sólo te pido que vistamos nuestra realidad e irnos y quizás algún día amor nos volvamos a encontrar para volver a amarnos, pequeña Mariana.

Mientras me vestía, Judith virginal y pagana, abrió su ropero, se colocó sus distraídos hábitos y luego nos fuimos de aquel departamento envueltas en un adorable tal vez...
después de su último beso Judith me susurro al oído:

mi amor he descubierto esta noche que no es necesario morir para llegar al cielo...
.

Poesía lésbica y sudor.

(diferente-cauto-generoso)
..
Expresémoslo de otra manera.

Que sea tu piel la que me explique tus sentimientos, mientras mis manos hacen el resto.

Que la claridad de tu calor penetre en mí y se aloje, inmadura, impregnada de pureza.

Así, así mi amor, conociéndonos en cada centímetro de nuestros deseos, delirios y sudores, en cada silueta virginal.

Estás desnuda ante mí y ante la realidad que a cada instante brilla en nuestras pupilas.

El miedo, inquieto, no es parte de este momento -dejémoslo ir-.

Esos latidos que sentimos bajo el vientre, son labios que desean bajar mas allá en ese camino a la intimidad y estimular ese refugio de fuego entre nuestras piernas que nos reclaman, desmedidas.
Me encanta que seas así, constante como el perfume en la memoria de los amantes.

Sos pequeña y rica mi amor, la creadora de mis palabras que nacen de vos y no de mí, temperatura agitada en nuestros cuerpos...

febril instante que dibujamos sólo por amor...
.

Una historia de lesbianas envueltas en amor.

Cosas que pasan aunque vos no lo creas...
(Amor de niñas)
.
Cuando sonó el teléfono, las frágiles manos de Lucía se disponían a descolgar el tubo, atenta, la voz cautelosa y elegante de Paula se lo impidió con un suave y sutil ruego...
-deja amor que siga sonando, disfrutemos nuestro instante...
Lucía y Paula sostenían un amor oculto y vedado desde la niñez, desde sus origenes de mujer y este era un momento brillante para transformar la oscuridad del pasado, en luz eterna. Se amaban desde siempre y las dos habían decidido unir ese fuego que las envolvía y desgarraba, a la vez. El amor que las arropaba era lo mas importante que les había sucedido.
A pesar de blandas ausencias siempre se sintieron juntas, acompañadas, amigas compartiendo la brisa de la distancia. Ya no importaba el tiempo transcurrido, nadie podía suplantar este presente en sus vidas que fundía sus corazones nuevamente luego de aquella partida de Paula, quizás, sin sentido.
No habían cambiado en nada, era como en sus épocas de estudiantes, ambas en el balcón en ropa interior desordenaban sus cabellos con el viento infantil que reservaban sus fantasías. El decorado de la casa era el mismo, el cielo raso alto aún dibujaba sus pícaras sonrisas mientras sus manos se buscaban, sus paredes mantenían el calor de aquellos besos a escondidas, el sabor de niñas se presentaba ardiente en cada rincón arqueando sus curvas siempre flexibles y envueltas en el sudor de sus recuerdos. Hacía tiempo que la chimenea de esa casa no era testigo del roce entusiasta de sus lenguas. Es que habían esperado años para tomar esta decisión. El sexo para ellas había sido como una comunión religiosa sacrílega, un amor místico y apasionado orillando el costado opuesto de los mares.
Tendidas sobre una cama infinitamente blanca ondulaban sus cuerpos y saboreaban su ansiedad cómplice y dichosa reflejando la imagen del placer más allá de esas paredes desnudas seducidas por sus encantos de mujeres amantes.
Nuevamente sonó el teléfono y las mejillas de Lucía empalidecieron por ese terror que deambulaba en ella desde pequeña, unos besos suaves en la comisura de sus labios disciplinados entregados como braseros por Paula impidieron que la todavía niña atendiera.
Sus deseos de mujer se interponían libres ante todo, y en sus pupilas se veían en ellas aquellos tiempos perdidos, y que hoy se aclamaban en la hoguera de sus pieles. Lucía y Paula diseñaban en su amor los pilares de un puente espiritual y estigmático. Sus corazones almacenaban tesoros escondidos, guardados en secreto, sellados en silencio. Se refundaban en sus palabras, en sus fortalezas a veces perdidas, en sus cualidades que conocían desde siempre.
La sensualidad y coquetería animaron esa noche, sin descanso las caricias de Lucía templaban la impetuosa piel que le ofrecía Paula. Eran infantilmente felices, habían reservado sus manos para ellas mismas durante años de espera, sus muslos testigos de aquella primera vez para ambas, accedían abiertos a la humedad que regalaban sus finos dedos. Sus historias estaban entrelazadas, sus recuerdos amados, sus tristezas galantes. Compartían sus sufrimientos y también sus felicidades, y eso les reforzaba el deseo para unirse por siempre.
Esa noche, las estrellas reflejaban en su andar los cuerpos desnudos y esperanzados en pasiones de Lucía y Paula. En urgencias cálidas, sus suspiros enamorados y emocionados se anidaban bajo la facultad profunda e inocente de sus vientres, en esas mágicas moradas rosas esperando sus lenguas por años. Sus felicidades de niñas brillaban en sus senos de mujer, como luciérnagas inmortales. Lucía y Paula poseedoras de un amor inclaudicable y febril ya no querían que otros manejaran sus vidas, el amor les pertenecía y estaban dispuestas a todo.
La noche se apagaba en su necesaria lujuria, cuando el teléfono volvió a sonar, esta vez Lucía animada en sus mieles no tembló al oírlo y alentada por el fuego que se desprendía de los ojos de Paula, extendió sus manos y atendió. Paula sólo escuchó un reluciente "si" de la voz prolija de Lucía y luego de que esta colgara le preguntó quién era...
Era mamá -le contestó Lucía- para invitarnos a cenar mañana.
Al otro día, una mesa reluciente recibiría a las enamoradas hermanas de una forma diferente...
.

Duda lésbica.

(eterna-inquieta-anárquica)
.

...
Disculpa que una vez mas mis ojos acaricien tu imagen en mis ausencias de vos y busquen una respuesta a mis indescifrables dudas.
.
Es tan solo una destructible duda
pero dime amor...
no se, quizás sea este inagotable sueño de vos que no desea que despierte,
o quizás este alboroto de sudores de vos que no dejan que el tiempo disponga de su realidad sin vos,
o quizás esa luz que a tu rostro de vos encandila a cada instante y que otros rostros,
otras sonrisas,
otras lágrimas,
otros versos
no se atreven a oscurecer.
.
Disculpa una vez mas
pero dime amor...
.
¿por qué cuando mis ojos encienden tu imagen en mis ausencias de vos buscando una respuesta a mis destructibles dudas
tu vos, aparece, siempre?
¿será que tu ausencia me pertenece?
o será que este inagotable sueño de vos quiera despertar para borrar ese alboroto de imágenes de vos y así el tiempo disponga de una realidad con vos,
o será quizás,
que esos otros versos,
otras sonrisas,
otras lágrimas,
otros rostros,
no puedan oscurecer esa luz que encandila a tu rostro de vos porque vos,
así lo quieres...
¿será que tu ausencia me pertenece?
¿será que tu presencia me pertenece?
.
Disculpa mi amor pero es tan solo,
una destructible duda...
.

Una historia de amor diferente.

(recordando a Patricia I)
.Sumisa y sola en su cuarto, seductoras purezas rodeaban su figura. Se sentía, a veces, como alguien que se halla en la esquina de una calle, sin decidirse a tomar un camino.
Pensaba en ella.No era la primera vez que se había establecido un nexo de amistad ardiente entre ambas.
No estaba del todo segura de qué haría nuevamente cuando llegase el momento, pero de todos modos sería algo agradable dónde hacer volar sus ilusiones; para ella la vida se había transformado en una sucesión de impulsos excitantes.
Necesitaba saber lo máximo posible sobre ella, hábitos, cualidades, debilidades, caprichos.
Sentía que la amaba, más aún en sus incertidumbres.Una incipiente necesidad de ternura su cuerpo aclamaba; era su secreto favorito, su sorpresa más grata, la representación del sueño de una noche eterna.
La necesitaba para seguir siendo la misma, aquella niña montada a alegrías transparentes, a motivados momentos despreocupados.Sus brazos la aclamaban, su corazón latía en gozos al pensar en ella.
Dió la vuelta con lentitud, bajó las escaleras que la separaban y fué en busca de ella, de su vida, de su amor incondicional.
Su mente se alejó de la verde colina de su habitación y el encuentro de ambas llegó al fin y nuevamente.
Y allí estaba a su alcance, atrevida, fina, insurgente; la tomó y se dejó penetrar por sus encantos.Habló adorable y excitadamente sobre todos sus detalles vividos hasta la madrugada.
La última imagen que tuvo antes de dormirse junto a ella, fue la de su bello rostro que tan obstinadamente había tratado de olvidar. Mientras dormía parecía una niñita de piel suave, de sonrisas indomables, de ternuras inacabadas.La noche la abrazó sin preocupación alguna.
Al despertar, casi al mediodía sobre una tibia alfombra, notó que ella no se encontraba a su lado, la buscó con su mirada y vió que estaba sobre un rincón sola y vacía; tomó a su amante con sus manos temblorosas, la baño en aguas perfumadas de alcohol para mantener su pureza, la rodeo entre algodones y la suspendió sobre una esquina cubriéndola con tohallas aterciopeladas y se marchó a su habitación sin antes besarla y sabiendo que algún día, quizás pronto, partirían juntas quién sabe adónde...
Era su jeringa amada...
Su amor terminal...
.

Lesbiana amistad.

(Recordando a Meli)
..
Transcurría nuestro descanso laboral.
Hacia el mediodía la nieve caía con más intensidad, pero a mí no me importaba ni siquiera que nunca dejara de nevar, mientras estuviera con ella.
Caminando por bordes de veredas blancas ella rodeaba mis hombros y mi cintura con sus brazos, sus mejillas tibias se posaban sobre mi cuello afirmando sus deseos en mi piel despreocupada.... Dos sonrisas se apoderaron del momento.
Fue inevitable besar sus labios mientras el calor se acumulaba sin querer librarse de nosotras. Cómplices, miramos hacia el cielo y un desprevenido sol, al parecer increíble, nos guió camino a casa.
Ni siquiera oíamos el murmullo de la gente. La desvelada nieve comprendió entonces, que sólo debería acompañarnos.
En medio de decenas de velas cerezas, encendidas por sí solas, nos vimos tendidas sobre la cama. Su cuerpo se acoplaba sobre el colchón suavizado por su ternura. Ya desnudas, ella, untó sus caricias a partir de mis piernas. Un espacio entre su cintura y mis caderas la solicitaba, abierta. Me besó en la parte inferior del vientre, justo allí, en el centro del deseo, y abrigando el invierno una sensación única se apoderó del tiempo.
Era demasiado tarde para volver al trabajo.
Cuando despertamos a medianoche, miramos por la ventana del dormitorio, y el sol aún seguía allí. Fue entonces que no tuve duda alguna que iba a vivir eternamente, junto a ella...
.

Un verso lésbico, húmedo.

(luz)
. .
Bajo el sol
una única almohada
sostiene nuestras mejillas.
.
Tu voz dulce y chiquita
me despierta
mojada
mis húmedas caricias
se deslizan en tus vientos.
.
Mi figura se envuelve
inocente en tus ojos
y me amparo
en la lluvia de tu boca.
.
Ya no hay distancia entre las dos
de la savia de tus manos
sedienta
mi cauce se alimenta.
.
Mis piernas se funden
encendidas
en tu cintura
y vuelvo a ser tuya
.
nuevamente.
.

Amantes lesbianas, piel.

El extrañar es parte de mi amor. Cada frase tuya la guardo en mi corazón.
(momento)
.
.
Me gozas me besas me alcanzas me tocas

tómame toda desnuda mi piel

aclara mis ansias que mi cuerpo es tuyo

envuélveme en sábanas rociadas de miel.
.

No hablemos ahora indaga mi incienso

toma mis senos abiertos a tí

no hablemos ahora transita mis piernas

suspira profunda ese aire de mí.
.

Te tomo me tomas la noche se acaba

tus formas amanecen rodeándome a mí

te amo me amas soñemos entonces

que el sueño no es sueño que el amor es así.
.

Lesbiana es su nombre.

(inevitable)
.

Ayer escribí pensando en vos, como siempre, te daba besos sin permiso, muchos.
Había gente a lo lejos.
.
Estabamos con ropa ligera, yo podía ver la forma de tus senos, tenías una blusita,
una blusita blanca delgadita y cuando el viento soplaba tus pezones sobresalían en su delicia.
.
Te daba un beso helado en tus labios, de esos que se derriten y se van esparciendo por tu cuerpo para que mi lengua te repase una y otra vez.
.
Ayer, sólo, pude escribír pensando en vos...
.

Puro amor lésbico.

Sólo para vos
(un regalo de Ya)
.
El amor no es nada
si me miras
el amor señorea
si me tocas
es todo
si me mimas
.
El amor no es tenue
si me gozas
el amor es vida
si me lames
es un llanto
si me dejas
.

Sed lésbica.

(instante-esplendor-reclamo)
. .
y te sigo soñando en mis sueños sin finales
.
corpórea y febril
a mi lado atraviesas las puertas
de mis necesarias realidades
y te bajas
y recoges aquella intimidad
que aún no abandonamos
y un latido entre tus piernas acaricia mis deseos
y penetro
y penetro en tus sueños
y te gozo
y aún sabiendo que me gozas...
.
despierto...
.

Sueño de una lesbiana.

(sujeta-íntegra-advertida)

.
cómo haber imaginado poseer enormes sentimientos sin poseerte
y aunque sea al no tenerte poseer tus sentimientos

cómo haber imaginado querer extrañarte tanto pero tanto que el querer ya no alcanza

cómo haber imaginado imaginándote sin mi amor mi amor
y tibia encontrarte en mis sentimientos reclamándome

cómo haber imaginado acariciando intacta tu ausencia en mis noches sin vos
y tu ausencia acariciando mis reclamos

cómo haber imaginado poseerte enorme en mis sentimientos sin poseerte
.

aunque sea mirando por la rendija de los sueños.
.

Música sólo para lesbianas.

(mujer desnuda-mi música)
..
.
Soy quien se acuna libre
navegando en tu lacia ternura
soy frente a la melodía y tu ausencia
quien lenta lame en tus sonidos
soy quien suspira con sólo rozar
tu sonrisa amplia.
Soy quien auxiliaría al tiempo por poder lindar tu voz.
.
Te veré una vez mas indulgente
en mis sueños
en mis húmedos tonos
en tu mismo brillo de hielo
en la lluvia
en el extremo viento
en mi amanecer
en el paso lento y cauteloso
en aquella niña que miro a lo lejos.
Te veré escondida entre mis notas.
.
Soy una vez más aquella sin juicio
sintiéndote dentro
vulnerando entre tiempos
buscando un refugio
y mis manos
que siendo calma y calor
suspiran teniéndote aún lejos
soy quien sostiene que el amor es una cuerda indivisible.
Soy quien llama a la música por tu nombre.
.

Libertad oculta. Lesbiana amor.

(constancia-libertad-destiempo)
. Vivir a mi manera, dibujando mi sol, mi piel, mi camino, mi libertad. Tu paisaje inquieto afloraba el verde de mi lienzo, elegí elegirte, decidí que seas parte de mi insaciable bosquejo, de mi libertad. Eras tan solo una hincada boca lamiendo la senda de mi fantasía, acosando el riel de mis senos, eras tan solo un sensible texto inspirando la hoja de mi humedad, un deseoso cuerpo latiendo en la fiebre de mi cuerpo. En mi libertad, sin darme cuenta, nacía una nueva e inmensa expresión, una silente y melancólica suavidad, como todo lo nuevo me gustaba, me seducía, me trasladaba, me calcinaba, me elevaba y sumergía en su originalidad y vos eras parte del novicio olor de mi libertad. Mi tallada libertad, hacía que siga soñando, que siga gozando, meciendo, viviendo y vos dulce, eras parte del origen de mi sonrisa, del zumo de mi rivera, eras la acoplada piel repasando el murmullo de mis ganas. Vos, sin fallas, bautizabas mi lengua trenzada a mis besos, indagabas en mi espalda visibles rúbricas sin nombre, llovias en salivas tropezando en mis labios, venerabas el fluído que unía impaciente nuestros diluvios paganos e inocentes. Pero pausadamente, tu amor, ceñido y libre dejaba de ser parte de mi endeble libertad, tu amor singular y curioso, se diluía en la grieta de mi boceto. Cuando entendí que aquella suavidad que nacía en mí, aquella expresión que en mi libertad se había presentado ansiosa y pura y sin permiso, era el amor, mi libertad sin límites te había perdido. Mi libertad no pudo a tiempo descubrir tu suavidad, la dulce suavidad del amor y en libertad, mi amor, te perdía. Mi libertad hizo que te conozca, que me ames, que te ame, que te goce, mi libertad hizo que conozca el sudor incipiente del amor, ese amor que eras vos. Mi libertad, distraída, hizo que perdiera mi propia libertad, tu amor ya no me pertenece. Hoy simplemente estoy presa, presa de mi propia libertad, presa del amor, de tu tierno amor y en libertad
te extraño.
.

Sueños lésbicos, sudor.

(sueño pequeño sueño)
.

.

Desde ahora cuando no te encuentre rastrearé tu canción para encontrarte.
Estoy con vos aquí y allí y con vos dentro de este ilusivo tiempo,
estoy con vos en todas las periferias y secretos de mi piel.
Tus labios me absorben aún cuando nuestros cuerpos se separan ante miradas distantes y visibles.
Tus manos me rodean auxiliando la humedad de mi boca, de mi ser.
Tu voz vuela en un te quiero enlazando mi voz.
A través de tu canción puedo penetrar en tu corazón,
suavizar tu interior,
tus sentimientos,
soñar en tus sueños,
el amor...
tantas cosas puedo unir en esta canción...
un fiel murmullo susurrando a mi oído su ardor,
el suave viento trasladando tu vos por mi cintura,
un beso extirpando deseos irreconocibles,
tus poros apropiándose de la realidad...
Te veo así de esta manera,
subida quién sabe dónde buscando tu propio interior,
que aclama por tu verdad.
.
La espera se transforma en miel,
y me gusta...
.

Silencio lésbico.

(apartada-clara-suspendida)
.
.
Que incómodo es el silencio sin vos
tan incómodo como buscar tus labios invisibles
sonriendo a la realidad
como tejer telarañas de placer
con recuerdos ajenos
.
que incómodo es el silencio sin vos
sin tu sonrisa
sin tu imagen de vos
.
como aturde este silencio lleno de cielos incoloros
de sombras buscando otros yo.
.
Me siento en algún lugar
dejo que el incómodo silencio me rodee con la oscuridad
de imágenes desconocidas
placeres desconocidos,
recuerdos ajenos de amores insobornables buscando sus amores insobornables
pero todo sigue igual
.
Que incómodo es el silencio sin vos.
.
Cierro mis ojos y paso a buscar tu imagen
de vos
tus labios que me sonríen
tiño los cielos con tus colores
dejo que tu sombra encuentre mi yo.
-
Me siento en algún lugar
me rodea tu imagen de vos
me consume el placer
de tu amor insobornable buscando mi amor insobornable
y ya no es un incómodo silencio
.
sólo por vos.
.

Humedad lésbica.

(simple-suave-vulgar)
.
.
Me gustaría tomar un vaso de agua helada en una playa cualquiera una tarde de verano,
con vos.

Sorprenderte con un beso en la fila del cine.

Llegar juntas a casa y quitarte los zapatos,

el vestido,
.
desprenderte el bretel.

Quedarnos horas abrazadas mirando como arde el fuego.

Recordar de repente los nombres de nuestras compañeritas de banco de tercer grado.

Besarnos en nuestra cama hasta que se haga de día.

Dormir la siesta tiradas en el pasto.

Descubrir que nos parecemos en nuestras sonrisas.
.
.
Quizás amarnos, no sea tan dificil...
.

Compartimiento lésbico. Caricia gay.

(trazo-finalidad-impulso)
.

Mi lápiz secretamente me convoca, trata de impedir que mi verdad se oculte, trata de evitar que una nueva vacilación aplauda mi figura. Mi lápiz cómplice, confidente, íntimo, espía de mi corazón. Mi lápiz elige la forma, se sienta en cualquier butaca y me mira, retiene cada suspiro que escapa de mi piel y se me une a una hoja, armoniosamente. Mi lápiz ama, extraña, vive, sueña...
.
Sueño tu lengua hurgando en mi lápiz y la desesperación de tu boca por mojarlo, comerlo, devorarlo y el escalofrío excitante cuando soplas su ternura mojada por tu saliva que lo lava. Sueño a sentir las cosquillas sobre mi lápiz al sentir tu lengua que lo alcanza. Te imagino extaciada por su aroma y por el nuevo olor que nace cuando se juntan mi lápiz con tu boca. Lo trazas con tus manos, lo deshaces y lo reconstruyes y con tu sexo lo atraes. Imagino que te gusta que lo use para alborotar el vello de tu bajo vientre, para zurcir tu abdomen, para hinchar tus pechos o simplemente para andar sobre tu vida.
Sueño que lo miras, lo tocas y lo acaricias y en un dulce reclamo lo llevas contra tu imagen...
para sentirte viva...
.

Luna roja lésbica.

(fatiga-duda-señal)
.. .. a vos
que me brindas tu lluvia para que se pierda
en mis lágrimas
apagando cualquier imposible
que el rocio de tus caricias abrazan el sudor
de mis deseos
en cada noche
en cada amanecer
.
a vos que diriges cada estrella del universo
que la luna
se refleja en tus labios cada vez que se transportan
por mi cuerpo
.
a vos que tu calor
desnuda mi cama
que tus pechos abordan mis ausencias
de satisfacción
que escuchas cada sílaba de mi locura
pacientemente
que tu piel renace en mi corazón
ardiendo de vos
a cada instante
.
a vos que con tus besos
inundas mi boca
ahogándome de placer
que en la distancia manejas cada latido de mi humedad
que mil veces te extrañé
que mil veces me extrañaste
que mil veces me amaste
.
a vos que te amo
dime amor
dime que hacer para aniquilar
.
esta ansiedad...
.

Un poema simple.

Poema no
(un regalo de Fab)
.

.
No es no y hay una sola manera de decirlo no sin admiración ni interrogantes ni puntos suspensivos no se dice de una sola manera es corto rápido monocorde sobrio y escueto no se dice de una sola vez con la misma entonación como un disco rayado no un no que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín no es un no que necesita de explicaciones y justificaciones no es no no tiene la brevedad de un segundo es un no para el otro porque ya lo fue para uno mismo no es no aquí y muy lejos de aquí no es el último acto de dignidad no es el fin de un libro sin mas capítulos ni segundas partes no no se dice por corto ni se dice con silencios ni en voz baja ni gritando ni con la cabeza gacha ni mirando hacia el otro lado ni con símbolos devueltos ni con penas y menos aún con satisfacción no es no cuando el no es no se mira a los ojos y el no se descolgará naturalmente de los labios la voz del no no es trémula ni vacilante ni agresiva y no deja duda alguna ese no no es un anegación del pasado es una corrección del futuro y sólo es quien sabe decir no puede decir si.
.

Maquillaje lésbico.

(olvido)
.


.
Postal dominada transitando un delirio desmayo oculto de involuntario sermón indomable obstáculo que no acepta un perdón atea reflexión que inmoviliza un sentido a tu lado otro ser no el querido tratando de olvidar una pena inquietante afligido corazón buscando una respuesta sublevarse al amor falsificando un amante.
.
El amor es dolor tristeza alegría escribano de Dios intranquila realidades pureza alborada entendimiento es verdad examen constante un verso meditación no acepta reemplazo en tu corazón el amor es refugio de la persona que quieres y aunque contigo otro ser buscando el olvido el amor no se olvida al amor siempre vuelves.
.
Caprichoso seductor granizo de placer gotera constante calmando al sediento rey generoso endulzando un lamento es la semilla fértil de la convicción es pacto de fe es única religión el amor es la miel del minuto cansado es simple amor no estéril mentira el amor es sólo amor no un olvido maquillado.

.

Señorita lesbiana.

Recordando a Liliana Daunes
(La Rosa de los vientos)
..

.
Yo siempre estoy
con el amor insolente
con la utopía alcanzable
con la igualdad desprotegida
con la izquierda de mi corazón
con mis pies en el cielo
con una sonrisa en todos los niños
con mi reloj que atrasa
con mi voz inquieta
con tu vos tan necesario
.
yo siempre estoy con lo que está lejano
yo siempre estoy con lo que está ausente
.

Un obsequio de otra lesbiana.

El primer verso que me regalaron
(Gaby)
.
.
No permitas
que nadie
te quite el privilegio de ser vos misma
.
que nadie
en tu nombre
limite tus pasos.
.
No dudes que alcanzarás
tu libertad
si te atreves a descubrir otros caminos
y verás
que eres capaz.
.
Hay mil formas de morir
y una sóla de vivir bien
-sin prejuicios ni oquedad-
.
no permitas
que nadie
decida por vos
aunque pienses que es en nombre
del amor o la amistad
.
no permitas
que nadie
siembre en vos la duda
y te oculte la verdad total
.
no permitas
que nadie
en tu nombre
limite tu capacidad
de dar.
.

Un ángel de amor.

sencillez-inagotable-deuda
(Fab)
.
. A veces los ángeles toman forma de seres humanos y caminan a nuestro lado, nos cargan cuando nuestros pies fallan y nos dan la mano cuando erramos el camino. Así es Fabiana (Andy) el ángel que me guía, me ama, me quiere, me acompaña. Ella me regaló este escrito en uno de mis tiempos oscuros y es la suave luz que acaricia mi presente vacilante.
.


Respirá bien hondo. Un maravilloso torrente de energía amorosa y cristalina, llega para acariciar tu alma. Sus multicoloridas ondas de consciencia trascienden los moldes de las letras. La frecuencia te invita a volar con el corazón abierto. Una sonrisa angelical te recuerda que estás viva. Dibújale alas a tus sueños, insuflales pasión. No estás sola. Juntas anclaremos en el mundo de las formas, la vibración del amor. Tu ser reconoce este mensaje, por eso ríe. Sabe que no hablo de utopías. Cuando las palabras, pensamientos e intenciones son guiados por el espíritu, la majestuosidad de los reinos luminosos desciende para impulsar tus pasos y guiar tu corazón. Vinimos a servir. Ayudamos por amor a que nazca una humanidad más consciente. Estas líneas confirman que estás acompañada. A los ojos de muchos seremos ilusas o simples soñadoras que pretendemos co-crear un mundo que nunca será. No importa. Nuestra voz interior nos orienta y anima a persistir. Falta demasiado poco para que la historia se revierta. ¿Lo percibís? Ya se siente la inigualable fragancia que anuncia el arribo de un tiempo sin tinieblas, ataduras, ni fronteras. Continuemos trabajando con fervor y denodada entrega. Perseveremos inspirando centradas en el corazón, para ayudar a que otros despierten al recordar su esencia divina. Que quien mire tus ojos vea el brillo de un nuevo amanecer. Que quien tome tus manos sienta contención y humanidad. Que tus palabras se transformen en agua fresca para aquellos que estén sedientos de consuelo y esperanza. Que a través de tus abrazos sientan el calor de la fe. Que tu risa los eleve más allá de las estrellas. Que tu corazón les muestre el camino hacia la luz.Cada vez que necesites aliento, aquí estaré. Siempre vendré a tu encuentro. Sabemos que la tarea que emprendimos no es para nada sencilla, fue por eso que convenimos esta peculiar manera de apoyarnos para avanzar con firmeza. Sigamos sembrando semillas de consciencia, paz, armonía, unión, alegría y confianza. Haremos de esta Tierra un inmenso corazón, para que a través de sus latidos se expanda y multiplique, por todo el universo, la vibración del amor.
.

Paseo lésbico.

(de paso)
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Es difícil entender a este desacreditado y apático mundo, es triste ver que no puedes aliviar el dolor de la gente, ni diluir cada problema que en ella habita... pero sólo deja que tu alma vuele libre y que tu corazón te guíe y verás el amor titilar a tu alrededor en cada situación que se instale a tu lado... Sólo estamos de paso, y algún día volverás al lugar de donde has venido... deja que tu alma y tu corazón te guíen para sonreir en lo perdido... Desempaña la vidriera de tu corazón, y verás gozar sus alegrías y apreciar sus tristezas... Deja a tu alma volar libre, y verás que todo es un sueño... verás que hasta el sol oculta sus noches para renacer en la ternura del día... Al fin y al cabo, nuestra alma será la única que nos hará libres, de este presidio en ruinas...
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Locura de una lesbiana llena de amor.

(lokka)
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Estoy lokka, saludablemente lokka... recién acabo de pasar por un espejo y me di cuenta de que existía -no lo sabía- pensé que había detenido el tiempo y quedado allá en modelos de vidas frágiles anteriores, pero no, estoy aquí en este momento y en este espacio. Que lástima, hubiese preferido apoyar mi nulidad humana actual, pero no, no puedo, volví a ser aquella gobernada por ilusiones de igualdades que nunca existirán en este acaudalado mundillo miserable y subliminal. Recorro una de mis vidas pasadas y me veo flameando banderas rojas. Que estúpida, ya no existen... bueno, en realidad queda una ricamente empobrecida y negada. Quito el mástil que sostiene mi ilusiva insignia, tomo la tela entristecida, la corto en miles de millones de pedacitos y hago miles de millones de pequeños pañuelos rojizos que serán repartidos, oportunamente, entre la congelada gente, para que puedan secar, quizás, sus doctoradas lágrimas que vendrán... refugiada y calma gente extinguiendo (sus) retoños, sin notar el por qué de sus ruinas. A pesar de que existo nuevamente, sigo siendo una boluda que continúa atormentándose por el sufrimiento de los demás, aunque inevitablemente el mundo se apaga para todos.... si, inevitablemente para todos... Estoy lokka, si, saludable y sensiblemente lokka... quizás sea el efecto invernadero, o la escasez de alimentos, o las próximas guerras por el petróleo, o la poda indiscriminada de bosques, o la incertidumbre por la futura falta de agua, o el aniquilamiento de culturas aborígenes, o las enfermedades terminales producto de la contaminación ambiental, o el hambre y sus millones de muertes párvulas en países del tercer mundo, o la carencia de medicamentos en hospitales públicos, o esa falta de sonrisas en los niños pobres, o la capacidad de ausencias del Estado, o la injusticia sitemática de los poderes reinantes, o este capitalismo salvaje artesano en destruir futuros endebles, o la distribución de la riqueza, o los miserables sueldos de maestros y médicos o las demoníacas mentiras de los serviles medios de comunicación, o los fastidiosos y esperanzadores consejos de los eternos intelectuales de cartón y panzas fláccidas y complacientes...o que se yo... no sé... sólo siento que estoy impotentemente lokka...
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Enlace lésbico. Regalo gay.

(invocando a un entrañable amigo)

porque nuestra piel es mucho más que un órgano aislado

es la presencia de un territorio inagotable

campo de batalla donde nacen flores

refugio de memorias

placeres

miedos

angustias

alegrías

saberes

y derrotas
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nuestra piel respira

cabalga sobre la interacción constante de un deseo inacabado
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somos el último suspiro de un alma emprendedora

y el primer aliento de una vida naciente
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navegamos por la vida respirando húmedas caricias

buscando en superficies escondidas

la parte de aquel que nos otorga vida.
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amigo...

no sé si está bien decirlo
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no sé si está bien callarlo
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no sé si está bien pensarlo
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no sé si está bien saberlo
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hoy es el día en que mi debilidad persistente

se transformó en efímera fortaleza
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hoy es el día en que quiero que sepas que sigo estando

a pesar de mis invisibilidades.
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te quiero mucho.
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Lesbianas desde el nacer.

(Con mi amiga Mariana, todos los jueves durante el tercer recreo, armábamos confesionarios en las aulas transparentes de la escuela. Allí, concurrían chicas como nosotras, apabulladas de psicologías heterosexuales... una de ellas, llamada María Luz, desprevenida en lágrimas, dejó sobre mi pupitre este poema de Joaquín Dicenta, que aún guardo, dentro de mis recuerdos clandestinos)
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Que doloroso es amar... y no poderlo decir!
Si es doloroso saber, que va marchando la vida
como una mujer querida, que jamás ha de volver.
Si es dolorosos ignorar, dónde vamos al morir,
¡más doloroso es amar... y no poderlo decir!
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Triste es ver que la mirada,
hacia el sol levanta el ciego;
y el sol la envuelve en su fuego
y el ciego no siente nada.
Ver su mirada tranquila, a la luz indiferente
y saber que eternamente, la noche va en su pupila
bajo el docel de su frente.
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Pero si es triste mirar y la luz no percibir;
¡más doloroso es amar... y no poderlo decir!
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Conocer que caminamos,
bajo la fuerza del sino;
recorrer nuestro camino
y no saber dónde vamos.
Ser un triste peregrino, de la vida,
en el sendero no podernos detener,
por ir siempre prisioneros, del amor o del deber.
Mas si es triste caminar y no poder descansar
mas que al tiempo de morir;
¡más doloroso es amar... y no poderlo decir!
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Vivir como yo soñando, con cosas que nunca vi
y seguir, seguir andando sin saber por qué motivo
ni hasta cuando.
Tener fantasía y vuelo, que pongan al cielo escalas
y ver, que nos faltan alas, que nos remonten al cielo.
Mas si es triste no gozar, lo que podemos soñar;
no hay más amargo dolor, que ver el alma morir,
prisionera de un amor y no poderlo decir.

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Amor simple de una lesbiana.

(te quiero-te amo)
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Y deseo que sepas que te amo, si, te amo y no te quiero.

Porque querer es poseer y yo sólo quiero a mi desacreditada libertad, aún en sus soledades sin sueño.

A vos dulce te amo y necesito que me ames, para poder gozar cuando me dejes, y no te quedes sin mí...

al yo dejarte...

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Soledad de una lesbiana.

(Por siempre)
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Tuya mi soledad, me lleva a instantes húmedos a labios rozando placeres al deseo fino que no palpo mientras te palpo.

Tuya mi soledad, es una brisa que me traslada a tus imágenes gemidas a tu piel que no tengo mientras te tengo.

Y es allí tuya mi soledad, en el silencio de tu voz que me desviste donde tu murmullo me encuentre.


Y es allí tuya mi soledad, en ese lugar cuando mi corazón te elige te funde te devora.

Y es allí tuya mi soledad, en ese lugar que te transformo en sentimientos que quizás ya no entienda...
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Pedido lésbico. Necesidad gay.

Invocación de Ex3 a Zapa Celeste (13/Marzo/07)
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...Creciendo/jugando/sintiendo/aprendiendo/amando/
soñando con Judith
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sólo escribo

por órdenes que siento

que vienen de quién sabe dónde

sin embargo escribo

aunque (quizás) no tenga sentido...
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Reescribo para invocarte, te invoco con palabras escritas, transfiguradas y con las ganas de saber de ti...
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amar es rozar el cielo
y descender a los infiernos
es sentirse poderosa
y en un instante
la más indefensa
. amar a veces
es entregar tu reino
por un roce
por un momento de plenitud
y entonces

ser pobre
.
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así es amar
así es nuestra aventura .

-siento-sonrío-(te)gozo-

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Confianza de una lesbiana.

(torbellino-confianza-luz)
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en tu oscuridad despierta el más sumiso de mi ser
sólo cuando estoy con vos me siento comprendida
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acompáñame
llévame donde quiera ir
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tú sabes como hacerlo...
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Un cuento hermoso.

(antes de perder un sueño-dudas mundanas de J Forn)
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La otra noche, mientras llovía torrencialmente en Villa Gesell (zona costera de la Pcia. de Bs. As.), soñé que nadaba por la Capital Federal. Yo no era el única persona: se trataba de un nuevo servicio que la ciudad ofrecía democráticamente a sus habitantes. El recorrido que me tocó hacer a mí (había varios) empezaba en el Palacio de Aguas de la Avenida Córdoba y terminaba en los lagos de Palermo: algunos nadadores emergían junto al Planetario, otros en el Rosedal y había quienes llegaban hasta los inmensos piletones de Obras Sanitarias junto a la Avenida Lugones. El trayecto era por momentos subterráneo, por momentos al nivel de la calle pero bajo techo y por momentos al aire libre, cuando el recorrido coincidía con los espacios de agua de plazas y lugares públicos. Los canales por los cuales circulábamos eran de lecho azulejado y el color del agua variaba entre el celeste y el verde muy claro, según la iluminación y la pendiente de cada tramo. Había momentos en que uno podía dejarse llevar por la corriente y momentos en que había que intensificar las brazadas. Nadábamos regidos por un protocolo similar al de los caminantes en una calle peatonal, pero el efecto de fluidez que impone el agua a los cuerpos que flotan en ella atenuaba todo roce y urgencia: circulábamos como si fuera un feriado, aunque sé -como se saben las cosas en los sueños- que era una jornada laborable, bien entrada la tarde, en esa hora multitudinaria en que la mayoría de la gente sale de su trabajo.Alguna vez vi en un documental una escena crepuscular en una enorme plaza china, donde miles y miles de personas hacían tai-chi-chuan, unificados por la sincronización de sus movimientos y de su vestuario, el característico conjunto de pantalón y casaca gris azulado, fuesen hombres o mujeres, de breve o avanzada edad. Recuerdo en especial el momento en que, ya caída la noche, terminaba la rutina de movimientos y la multitud recuperaba su individualidad al dispersarse, de una manera asombrosamente similar al modo en que íbamos saliendo todos nosotros del agua, en mi sueño, al terminar aquel recorrido: como quien vuelve de una dimensión donde fue parte indisoluble de algo. Todavía tengo presentes las expresiones de aquella gente en el agua, y la que conservaban cuando terminaba el recorrido, y volvían a pisar tierra, y partían hacia sus hogares. Pero los componentes de ese recuerdo comienzan ya a difuminarse irremediablemente en mi memoria, tal como se dispersaban y alejaban esas personas cuando salían del agua.¿Qué traemos adentro cuando salimos de un sueño? ¿Cómo se puede prolongar ese instante en que volvemos a ser nosotros pero aún seguimos siendo parte de ese fluir, de esa deriva fraternal a falta de una palabra mejor, que caracteriza el estar en perfecto sincro con otros, como aquellos chinos haciendo tai-chi, como los lánguidos cuerpos que nadaban en mi sueño, como los integrantes de una orquesta mientras ejecutan una pieza? ¿Qué hay dentro de nosotros que reconoce tan nítidamente esa mágica hermandad con los demás, cuando aparece? ¿Y qué es exactamente lo que pasa con nosotros, que sólo somos capaces de añorar ese estado por un rato, y el resto del tiempo nos conformamos con tanto menos, nos engañamos con tanto más?.
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Furturo de una chica lesbiana.

(repartida-fértil-singular)
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Hoy no estamos, aunque si dentro de dos corazones humedecidos en tactos naturales y con perdón.

Quizás cuando me sueñes me veas llorando o me veas extrañándote o quizás veas mi cuerpo ardiendo en vos.

Quizás algún día sumergidas en sudores, nuestras ilusiones se junten por siempre y quizás, pueda entregarte y al fin...

nuestro cuento de amor con final feliz...

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Piel de lesbiana.

(maído-prisión-calma)
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cómo explicar delirantes sudores que me atrapan o encontrados labios extirpando salivas eufóricas
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cómo lanzar al viento voces perfumadas
si el viento
en su perenigración constante
me acaricia con perfume de vos.
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Una blanca vida.

(huir-diluir-elevar-volar)
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¡Cómo me extraño!
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dónde estaré y por qué me he ido
sin encontrar aún, un regreso hacia mí.
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Amor lésbico. Libertad.

(tradición-dócil-insurgente)
..
Por momentos
siento que necesito de vos
a cada instante
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pero créeme que no es así
sólo trato de encontrarme
en mis campos desobedientes
en mis brillos sin vértebras
en el indócil murmullo confinado al silencio
dónde aprendo a saber del no saber.
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Todo depende de mí
y no de vos
créeme que es así
.
de nadie mas depende
mi segura indisciplina
mas que
de mis nobles búsquedas interiores
de mis plebeyas reflexiones
de mi invisible linaje.
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Yo me quedo aquí y conmigo
en mis libertades desacordes
en mis migajas debajo de la mesa
en la suave caricia de mi alma
que al fin y al cabo
es mi botín mas preciado.
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Todo depende de mí
y no de vos
a pesar de lo tanto que te quiero
y necesito
mi amor...
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Precepto lésbico.

(constancia)
-
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Siempre habrá pieles buscándote
alguien que tome paciente tus manos
alguien que guíe tus caminos impensados
alguien descubriendo tu sutil rincón perfecto
alguien acariciando en su corazón momentos de vos
que quizás se tornen eternos.
.
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La noche es tan larga
tan larga como la espera
la noche te espera tan larga
como la espera en sus vaivenes.
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Somos materia atropellando pasados.
También un alma entibiando el tiempo.
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Acariciar el amor que atrevido se presenta
es instante a reanudar en cada suspiro
es un camino encaprichado en goces
es constante latido encendido
es suave sudor y labios
es ilusión y sueños
.
que quizás se tornen eternos.
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Un poema de amor, lésbico.

(palpable-abrumada-plural)

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informal y desatento

paciente y sin notificación

-más con reserva-

el amor aparece

principiante e inofensivo

anónimo

sin presentes ni correos

sin trabas ni señuelos

-mas en silencio-

se refugia en nacientes brotes

en infancias lechosas
.
y calladamente
.
ensancha sus resumidas esperanzas

en nuestros vientos expresivos

embriagados

en olores de vos

de mí...

y se atreve a existir.
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Dictámen para una lesbiana de hoy.

(Dictamen)
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YO MUJER/VOS MUJER

¿POR QUÉ LA GENTE NOS MIRA?

¿POR QUÉ LA GENTE NOS JUZGA?

SI TAN SOLO NOS AMAMOS

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¿NO HAY ESPEJOS EN SUS MUNDOS?

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Poemas lésbicos.

En realidad no se bien lo que hago.


versos sin fines de lucro